Entrada final

¡Hola compis!

Ha llegado el momento de cerrar este diario y, con él, el Prácticum. No es fácil resumir en pocas líneas todo lo que ha supuesto esta experiencia, pero voy a intentarlo.

Si echo la vista atrás, veo un recorrido que empezó con nervios y expectativas y que termina con la sensación de haber construido algo real. Lo que más me ha marcado ha sido comprobar que la psicopedagogía se construye desde la relación: la intervención ha funcionado porque se diseñó junto con la tutora, porque respondía a una necesidad real del aula y porque el alumnado la hizo suya.

En cuanto a las competencias, me llevo especialmente el asesoramiento colaborativo, aprender a aportar sin imponer, y la reflexión sobre la propia práctica. Escribir este diario me ha obligado a mantener una mirada honesta sobre lo que hacía, y eso, creo, es lo que más me va a acompañar profesionalmente.

Muchos de los autores como Bisquerra, Monereo y Solé, Pérez Juste, han cobrado un sentido completamente nuevo cuando los he visto aplicados en la realidad del aula.

El Rincón de la Calma ya no es mi proyecto: es una herramienta del aula. Y eso era exactamente lo que tenía que ocurrir.

¡Hasta aquí el diario, compis!

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