Rincón de la calma. R4-E6

¡Hola de nuevo, compis!

El objetivo de esta última sesión es doble: por un lado, hacer un cierre simbólico y emotivo con el alumnado que reconozca el trabajo realizado durante estas semanas. Por otro, mantener una reunión final con la tutora para analizar conjuntamente los resultados de la intervención y asegurarse de que se siente preparada para dar continuidad al rincón de forma autónoma.

Con el alumnado hemos hecho una pequeña asamblea en la que hemos recordado juntos el camino recorrido: desde la primera vez que conocieron el rincón a través del Monstruo de Colores, hasta los momentos en que han sido capaces de ir solos a calmarse. Ha sido un momento muy bonito, con mucha participación y alguna anécdota que nos ha arrancado una sonrisa a todos.

Posteriormente he tenido la reunión de cierre con la tutora. Hemos revisado los registros de observación, analizado los indicadores de resultado y valorado conjuntamente el impacto de la intervención. También hemos hablado de cómo puede seguir integrando el rincón en el día a día del aula cuando yo ya no esté.

El balance general es muy positivo. La tutora considera que el rincón ha tenido un impacto real en el clima del aula y que el alumnado ha interiorizado el proceso de regulación mucho mejor de lo esperado en un periodo tan corto. Los indicadores que habíamos definido en el proyecto se han cumplido en su mayoría, especialmente la reducción del tiempo de bloqueo emocional y el aumento del uso autónomo del espacio.

Como aspecto de mejora, ambas coincidimos en que algunos alumnos necesitarán seguir siendo acompañados por el adulto durante un tiempo antes de alcanzar un uso completamente autónomo. Es algo esperable y forma parte del proceso natural de interiorización.

Hoy me voy del centro con la sensación de haber dejado algo que tiene vida propia. El rincón ya no es mi proyecto, es una herramienta del aula. Y eso, desde el modelo colaborativo en el que se fundamenta esta intervención, es exactamente lo que tenía que ocurrir.

Ha sido un Prácticum intenso, lleno de aprendizajes que van mucho más allá de lo académico. He comprendido en primera persona que la psicopedagogía no se ejerce desde un despacho sino desde la relación, desde la escucha y desde la confianza en que los niños y niñas, cuando se les dan las herramientas adecuadas, son completamente capaces de gestionarse a sí mismos. Como decía Bisquerra (2009), desarrollar competencias emocionales de forma temprana es la mejor estrategia de prevención. Hoy lo he visto con mis propios ojos.

¡Hasta luego compis!

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